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Beber agua, vital para el funcionamiento saludable del cuerpo: Issste

 

 

El agua es vital para el buen funcionamiento del cuerpo y del organismo, por lo que es esencial consumirla de manera adecuada y constante; contribuye a disminuir la gravedad de enfermedades respiratorias como EPOC, pulmonía, neumonía y COVID-19, informó la jefa de la Unidad de Atención Nutricia del Centro de Dietética y Nutrición (CDN) de la Escuela de Dietética y Nutrición (EDN) del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste), Mayali Fonseca Negrete.

 

Igualmente, agregó, evita espasmos musculares (calambres), problemas de confusión, de equilibrio mental, y reduce el factor de riesgo de padecimientos crónico-degenerativos como diabetes e hipertensión. “¿Por qué tomar agua diario? Porque ayuda a tener mejor digestión, estar mejor oxigenado y los pulmones están más saludables”.

 

En el ciclo de conferencias de la tercera edición de la Feria de la Salud, en el marco de la campaña “¿Ya PrevIssste? ¡Ya la hiciste!”, la especialista abordó el tema de la hidratación saludable y cómo beneficia a nuestro cuerpo. La estrategia forma parte del plan del director general, Pedro Zenteno Santaella, cuyo objetivo es orientar a la derechohabiencia en temas de prevención para que sea partícipe del cuidado de su salud y disminuya riesgos de contraer enfermedades.

La alimentación saludable debe estar acompañada de una hidratación adecuada; 80 por ciento se obtiene del agua potable y el 20 restante se consume a través de alimentos como frutas y verduras, comentó.

En el Auditorio “Lázaro Cárdenas” de las oficinas centrales de instituto, Fonseca Negrete explicó a derechohabientes que tenemos un cuerpo constituido por agua entre 80 y 70 por ciento. En la medida que la gente crece, disminuye el porcentaje del líquido, el cual se encuentra dentro y fuera de nuestras células y forma otros compuestos como la sangre.

Explicó que una buena hidratación en las personas se identifica en el buen funcionamiento del cerebro, los riñones, pulmones, flujo sanguíneo, músculos, huesos y piel. “El cuerpo no genera el agua, esta tiene que llegar a nuestro organismo vía oral; no se almacena, debe ingerirse diariamente en cantidades iguales a las que se pierde y no esperar a tener sed”.

Ejemplificó: “Si orinamos un litro y medio, esa es la cantidad de agua que debemos tomar, tal vez un poco más, ya que con la inhalación y exhalación se pierden 400 mililitros, 150 en las heces y en el sudor 350, aproximadamente al día”. Por ello, la recomendación es consumir dos litros diarios y quienes por su rutina no logren esta meta, pueden distribuirlos de la siguiente manera: un vaso al despertar, durante el desayuno, a medio día, comida, a media tarde y en la cena.

La nutrióloga recomendó que tomar agua depende de la talla, edad y actividad física que realice cada persona; lo recomendable para mujeres es de dos a 2.5 litros diarios, y hombres de dos a tres.

Para impulsar la hidratación correcta y saludable, el Issste promueve la Jarra del buen beber, una guía informativa que muestra las cantidades ideales de consumo de diferentes líquidos.

Se divide en seis diferentes niveles y recomendaciones de consumo máximo y mínimo:

1.- Agua potable, de seis a ocho vasos al día.

2.- Leche semidescremada o descremada, bebidas de soya sin azúcar, de cero a dos vasos.

3.- Café y té sin azúcar, cero a cuatro tazas.

4.- Bebidas no calóricas con edulcolorantes artificiales, cero a dos vasos.

5.- Jugos de fruta, leche entera, bebidas alcohólicas o deportivas, cero a medio vaso.

6.- Refrescos de sabor, cero vasos.

“Conocer la importancia de una hidratación correcta con relación a las funciones del agua en el cuerpo e identificar los componentes de la Jarra del buen beber, es una guía para la hidratación saludable”, resaltó.

Enfatizó que el cerebro debe mantenerse hidratado. Los síntomas para identificar deshidratación leve son: sed, fatiga, debilidad, dolor de cabeza y mal estado de ánimo; la sed moderada se asocia con pérdida de elasticidad de la piel, escasa producción de sudor o sudor frío, orina escasa o de color oscuro, dificultad para hablar y coordinar movimientos; cuando es severa, provoca espasmos musculares, problemas de equilibrio, confusión mental y es necesaria la asistencia médica inmediata.

 

 

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