Investigación expone precarización laboral de trabajadores agrícolas migrantes

La historia contemporánea de la migración transfronteriza remite hacia finales del siglo XIX cuando el auge y la expansión de capital extranjero imprimió un carácter particular a la economía cafetalera que requirió gran cantidad de mano de obra de campesinos indígenas guatemaltecos y tsotsiles de los Altos de Chiapas.

Desde entonces, como ahora, la finalidad de las y los trabajadores guatemaltecos es encontrar empleo en algunos estados de la frontera sur. La demanda de fuerza de trabajo en la economía finquera y de plantaciones agroexportadora, desde aquel momento, ha sido constante.

Carolina Rivera Farfán, doctora en antropología social por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e integrante del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), presentó la investigación “Trabajadores transfronterizos en el Soconusco. Situación laboral en el sector agrícola en tiempos de pandemia”, en la que resaltó que las personas guatemaltecas que trabajan en Chiapas lo han hecho en la precariedad y con graves violaciones a sus derechos humanos, condición que se agravó con la pandemia.

La investigadora expresó que el trabajo fue realizado durante la pandemia por COVID-19, con el objetivo de abordar la migración transfronteriza y exponer la condición en que desempeñan las y los trabajadores agrícolas provenientes de los departamentos de San Marcos y Huehuetenango, Guatemala insertos en plantaciones agroexportadoras del Soconusco, Chiapas.

Explicó que la presencia de trabajadores procedentes de Guatemala tiene una prolongada trayectoria, detonó cuando en la región hubo una necesidad muy fuerte de realizar trabajos en las plantaciones de café. Así el café no solo se detonó como un cultivo estratégico, sino que también fue la causa y la razón del proceso de poblamiento y desarrollo de la región del Soconusco, Chiapas.

Rivera Farfán señaló que la lógica del mercado laborar en esa franja es bastante similar a los flujos que se viven en zonas fronterizas entre países de Centroamérica, donde se genera una correlación entre migración y movilidad laboral constante.

Lo que refleja una dependencia de capital-trabajo que se expresa en diferentes procesos transnacionales que sobrepasan los límites de los Estados nacionales, para dar paso a la disposición de mercados de trabajo regionalizados.

Indicó que la Encuesta sobre Migración en la Frontera Sur de México (Emif Sur), ha ido indicando con el paso de los años cuales son los departamentos expulsores de Guatemala y cuáles son los municipios chiapanecos a donde llegan las y los trabajadores.

La precariedad laboral está en todos los aspectos desde lo económico, temporal, social, organizacional, bajos salarios, falta de acceso a servicios de salud, hasta el consumo de drogas para soportar las cagas de trabajo. A toda esa precariedad histórica y permanente se sumó la llegada del COVID-19 y no había condiciones para enfrentarlo.