A 64 años de la muerte del ídolo de Guamúchil Pedro Infante.

Pedro Infante ya no estaba vivo cuando se estrenaron tres de sus películas, la muerte lo sorprendió el 15 de abril de 1957, nadie podía creer que la estrella de cine había muerto, las estaciones de radio informaban que el avión en el que viajaba el actor mexicano había sufrido un accidente en Mérida, esta vez fatal.

Adultos y niños lloraron la desaparición de una de una de las figuras consentidas del cine mexicano, las fotografías de la época mostraron que los restos del intérprete de “Cien años” fueron trasladados dentro de una bolsa negra y en una caja. Cuando llegaron a la capital del país, la Ciudad de México se volcó a despedir al simpático galán de la Época de Oro, los pésames se multiplicaron por todos lados; los fans más pequeños de Infante hicieron guardia a su féretro.

 

Medio centenar de personas tuvieron que ser atendidas por la Cruz Roja el día del entierro de Pedro en el Panteón Jardín, desmayos, insolación, crisis nerviosa y siete hospitalizaciones fueron el saldo del adiós al ídolo de Guamúchil que perdió la vida a los 39 años de edad. Más de 100 mil personas se congregaron en el cementerio que lució atiborrado, fanáticos de todas las edades entonaron clásicos como “No volveré”, “Fallaste corazón” y por supuesto, “Amorcito corazón”, tema que inmortalizó en la película “Nosotros los pobres” junto a su querida “Chorreada”

“Adiós al máximo intérprete de la canción mexicana”, se lee en una de las esquelas que se publicaron el 16 de abril en EL UNIVERSAL, producciones Zacarías se despidió del que consideraron gran acto, mientras que la fábrica de discos Peerless le dijo adiós al fiel intérprete de la canción mexicana.