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¡Cerveza al por mayor! Qué es el Oktoberfest y cómo nació la mayor feria de Alemania

Es una tarde de septiembre en Múnich. Miles de personas acuden al Theresienwiese para que una camarera les sirva grandes tarros de cerveza mientras la música suena en el fondo y se realizan bailables con disfraces. Una de las fiestas más tradicionales de Alemania que ha trascendido fronteras y ahora no sólo se celebra en la ciudad bávara, sino en diversas partes del mundo: el Oktoberfest. Cada año, las imágenes de la “fiesta de otoño” recorren el mundo, noticieros y periódicos llevan la nota donde abren el primer barril y los asistentes toman litros de cerveza en grandes tarros. Aunque la pandemia de covid-19 ha limitado durante dos años los festejos, este 2022 planea regresar tras dos años de pausa. ¿Qué se hace en el Oktoberfest? ¿Cómo nació esta festividad “de Alemania para el mundo”? ¿Qué tipos de cervezas se consumen? ¿Cómo se ha expandido más allá de Múnich? 

¿En qué consiste el Oktoberfest? Realmente es un festival folclórico (Volksfest), una feria de pueblo, pero es uno de los más grandes del mundo. Además de cerveza hay más de 80 atracciones —como una rueda de la fortuna, un carrusel, una casita del horror, montañas rusas, entre otros— y conciertos. El Oktoberfest 2022 iniciará a partir del 17 de septiembre y durará 17 días, hasta el 3 de octubre, esto pese a las amenazas de la pandemia de covid-19. En las carpas es donde se la gente acude a beber cerveza. Los visitantes pueden elegir entre 14 mamparas festivas grandes y 15 más pequeñas. Debido a la saturación de las mismas, la alcaldía de Munich ha instalado en los últimos años un barómetro en su portal web para revisar la tasa de ocupación. Tiene un horario de 10:00 hasta las 23:30 horas, pero en fines de semana abre más temprano, a las 9:00 horas, y el festival es totalmente gratuito, a excepción del Oidn Wiesn —el “antiguo recinto ferial”, que corresponde a una especie de “ciudad vieja” del Oktoberfest— cuya entrada es sólo de 3 euros (3 dólares / 62 pesos mexicanos). De los más de 120 locales de comidas y bebidas que hay en el festival, 27 carpas ofrecen un total de alrededor de 120 mil asientos; tres de estas carpas, que son las principales, están ubicadas en Oidn Wiesn (“Tradition”, “Herz-Kasperl Festzelt” y “Zur Beauty Queen”) con un total de alrededor de 12 mil 500 asientos. El festival ha atraído a millones de visitantes cada año durante las últimas décadas. Cada vez llegan más invitados del extranjero, principalmente de Italia, Estados Unidos, Japón y Australia. Durante varios años ha habido una tendencia hacia los trajes tradicionales: muchos visitantes del Oktoberfest vienen en pantalones de cuero o dirndls (vestidos femeninos bávaros). Durante el Oktoberfest, algunos lugareños usan sombreros bávaros (Tirolerhüte), que contienen un mechón de pelo de gamuza, que es muy valorado y apreciado, pero ha disminuido esa tradición por reemplazos más baratos. Se consideraban un símbolo de riqueza. 

Pero esta fiesta tiene una inauguración formal. En el día de la apertura, alrededor de las 10:45 horas más de mil participantes realizan el desfile festivo de los propietarios de cerveceras (Wiesn) y cervecerías en el Theresienwiese, la explanada donde se realiza el Oktoberfest, ubicada en el centro-oeste de la ciudad.  Los cerveceros y sus familiares realizan un desfile con carruajes adornados, tirados por caballos de tiro, esto conducido por el ícono de la ciudad, el “Niño de Munich” (Münchner Kindl) —que es el escudo de armas de la urbe, figura nacida desde el siglo XII, originalmente un monje masculino, pero después se fue infantilizando y feminizando a lo largo de los años—. Recorre desde el centro de la ciudad hasta el Theresienwiese. Como dice la tradición, a las 12:00 horas del primer sábado del Oktoberfest, el alcalde de Munich golpetea el primer barril de cerveza y la abre con el grito “O’zapft is!” (“¡Ya está abierto!”), dando el inicio formal del festival, que se realiza en la carpa Schottenhamel. Como “buena suerte” del festival, el alcalde debe abrir el barril de cerveza con el menos número de golpes posibles, para llenar el tarro y dárselo tradicionalmente al primer ministro de Baviera, región donde se localiza Munich.  Después de la ceremonia, se realizan doce disparos frente a la estatua de Bavaria —dentro de la explanada del Oktoberfest— para señalar a las otras carpas del festival que ya pueden vender cerveza. Aunque la feria abre a partir de las 9:00 de la mañana, en ese primer día, la venta de cerveza se realiza después de la ceremonia.  Al día siguiente se realiza un segundo desfile de trajes tradicionales, donde participan clubes de caza, grupos de disfraces históricos, bandas y abanderados que caminan por el centro de la ciudad de Múnich hasta Theresienwiese. Para el primer jueves del Oktoberfest se realiza una misa para los trabajadores del festival (artistas, vendedores, cerveceros, y a quienes hayan fallecidos) a la que también pueden acudir los visitantes para pedir bendiciones a Dios. Hay tanto un sacerdote protestante como uno católico y se pueden ofrecer ese días bautismos, primeras comuniones y confirmaciones. 

En el segundo domingo del festival se realiza el gran concierto público de los cerveceros, que tiene lugar tradicionalmente al pie de la estatua de Bavaria, que comienza alrededor de las 11:00 horas. Ahí el alcalde y varias celebridades suben a podio y agitan la vara del director de orquesta, vestidos con el traje tradicional, donde deben mantener el ritmo musical sin desafinar o sin fallar en la coordinación.  Centenares de músicos (y bailarines) tocan las marchas y canciones bávaras más famosas y populares. Al final, miles de globos de colores se lanzan al cielo frente a la estatua de Bavaria, mientras el público canta el himno de la región a todo pulmón. En el final del Oktoberfest, que siempre cae en el último domingo, termina con un fuerte saludo de armas. La ciudad hace que el festival termine con una “verdadera tradición bávara” de 60 tiradores masculinos y femeninos disparan un saludo de armas desde el pie de la estatua de Bavaria a las 12:00 horas. Cada disparo no solo produce un fuerte estallido, sino que también emite humo blanco, eso se debe a que, en lugar de balas, se dispara pólvora negra. El espectáculo es acompañado musicalmente por una fanfarria. No cualquier cerveza está en el Oktoberfest De acuerdo con las normas de funcionamiento del festival, en el Oktoberfest solo se puede servir cerveza de las cervecerías tradicionales de la ciudad. Las cervezas deben cumplir con dos principales requisitos establecidos: el Reinheitsgebot —la ley de pureza de la cerveza— y que hayan sido elaboradas plenamente dentro de los límites de Múnich. El Reinheitsgebot es una ordenanza que data del año 1516 — ya que durante el final de la Edad Media se solía falsificar la bebida con ingredientes baratos y de baja calidad— en la que se exige que los únicos ingredientes sean agua, cebada y lúpulo, también se utilizaba la levadura, aunque no estuviera plenamente registrada en la legislación. Esto hizo en su momento que se limitaran las las ganancias de los posaderos —que fabricaban las cervezas— y convirtió la confiscación en la pena por hacer cerveza impura. La ley de pureza se ha extendido a gran parte de Alemania como una “regulación base” de su fabricación, incluso están garantizadas como un producto “vegano”.  

La segunda legislación plenamente exige que las cerveceras produzcan sus bebidas dentro de los límites de la ciudad de Múnich, una “denominación de origen” para proteger tanto el marketing como a los fabricantes, que también han provocado protestas de otros cerveceros que no cumplen con estas características. La birra debe tener una gravedad original —es decir, la cantidad total de sólidos disueltos en agua antes de su fermentación— y contener aproximadamente entre 5.8 y 6.4 por ciento de alcohol por volumen. Además, los tarros deben ser de vidrio, con tal de evitar las falsificaciones. Hay dos estilos de cervezas distintos: la Märzen lager —de estilo dorada con un cuerpo medio a completo y puede variar en color desde pálido hasta ámbar hasta marrón oscuro— y la Festbier —más pálida y que es la más comúnmente en el propio Oktoberfest— y sólo seis cerveceras pueden producirlas: Augustiner-Bräu, Hacker-Pschorr-Bräu, Löwenbräu, Paulaner, Spatenbräu y Staatliches Hofbräu-München. El precio de la cerveza es un debate entre los asistentes del festival. Debido a la inflación que se registra a nivel mundial, el tarro de cerveza costará este año en promedio unos 13 euros (13.30 dólares / 270 pesos mexicanos), precio que se mantiene durante el festival. Los meseros profesionales suelen servir la jarra en menos de dos segundos, así como cargar el mayor número que sea posible, hasta seis tarros por mano. Por el consumo masivo de cerveza, muchas personas suelen estar en estado de ebriedad, por ello a partir de las 18:00 horas se empieza a dejar de tocar música tradicional y se baja a 85 decibeles la música en general. Sin embargo, algunos de los residentes de Munich, la prensa y otros invitados describen el festival como una borrachera masiva molesta, que no tiene nada que ver con un festival folclórico.  ¿Cómo nació el Oktoberfest? El rey Ludwig I (cuyo reinado fue de 1825 a 1848), se casó con la princesa Teresa de Sajonia-Hildburghausen el 12 de octubre de 1810. Se invitó a los ciudadanos de Múnich a asistir a las festividades celebradas en los campos frente al puertas de la ciudad para celebrar el evento real.  Esos campos se llamaron Theresienwiese (“La Pradera de Teresa”) en honor a la princesa heredera y han mantenido ese nombre desde entonces, aunque los lugareños han abreviado el nombre simplemente como Wiesn. El recinto ferial, que estaba fuera de la ciudad en ese momento, fue elegido por su idoneidad natural. Se desarrolló ahí una carrera de caballos en homenaje a una pareja real.

Para el año siguiente se comenzó a hacer un festival en la zona, primero para promover la agricultura de la región de Baviera, y desde 1814, la fiesta se empezó a hacer de forma recurrente, creciendo año tras año. En 1818 aparecieron las casetas de carnaval, varios puestos atrajeron en particular a los habitantes más pobres de la ciudad, ya que había porcelana, plata y joyas para ganar. Pero en 1819, los padres de la ciudad de Múnich se hicieron cargo de la gestión del festival, que dieron el origen oficial del Oktoberfest. A lo largo del Siglo XIX, se fueron añadiendo otros elementos al evento y el Oktoberfest se convirtió cada vez más en el festival folclórico conocido en todo el mundo en la actualidad. Se amplió en el tiempo y se adelantó a los últimos días de septiembre, que suelen ser agradables y cálidos a causa del verano. Desde entonces, solo el último fin de semana del Oktoberfest cae en octubre. A partir de 1880, la administración de la ciudad aprobó la venta de cerveza. La cerveza se servía en pequeños reservados que se fueron expandiendo con el tiempo, eso cambiaría por completo el concepto del Oktoberfest a como lo conocemos ahora. Se fueron añadiendo los desfiles, innovaciones tecnológicas y la colocación de las grandes carpas. 

Fue en 1950 cuando se sumó el “O’zapft is!” como parte de una tradición política para la apertura del Oktoberfest. Desde ahí, los cambios fueron más paulatinos, y no sólo eso, el “gran festival de cerveza”, no sólo de Alemania, sino también más allá de sus fronteras.  Gracias a la diáspora alemana, y también para los fanáticos de la cerveza, se expandió en América, principalmente en países como Estados Unidos, Chile, Argentina, Brasil y México, con el objetivo de que se celebrase parecidamente al que se realiza en Munich.  El festival ha sido cancelado en 26 ocasiones en sus casi 200 años de historia, desde las guerras napoleónicas, las guerras mundiales, la inflación, el cólera, y por último, del covid-19, que lo hizo suspender durante dos años seguidos.