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Alemania usará carbón para garantizar energía

Alemania aumentará el uso de carbón, altamente contaminante, para proteger el suministro de energía de cara al invierno, ya que los recortes rusos a las exportaciones de gas amenazan con provocar desabasto en la economía más grande de Europa. El gobierno alemán aprobará leyes de emergencia para reabrir las plantas inactivas alimentadas por carbón para la generación de electricidad y subastará el suministro de gas a la industria para incentivar a las empresas a frenar el consumo. La medida ilustra la preocupación por la posible escasez de gas durante el invierno. “Esto es amargo, pero en esta situación es esencial reducir el uso del gas”, dijo el ministro alemán de Economía, Robert Habeck, miembro del partido de los Verdes. Rusia recortó esta semana en 60 por ciento la capacidad del principal gasoducto de exportación a Alemania, algo que provocó reacciones en todo el continente, ya que las autoridades occidentales están convencidas de que Moscú utiliza como arma sus exportaciones de gas en respuesta a las sanciones de la Unión Europea tras la invasión a Ucrania. Se espera que Italia, que también registra una caída en el suministro de gas procedente de Rusia, anuncie medidas de emergencia en los próximos días si no se restablece el suministro. Habeck dijo que Berlín trabaja en una nueva ley para recuperar de forma temporal hasta 10 gigavatios de centrales eléctricas alimentadas por carbón inactivas durante un máximo de dos años; eso aumentará hasta en un tercio la dependencia que tiene Alemania del carbón para la generación de electricidad. “La situación es grave”, dijo Habeck. “Evidentemente es una estrategia de Putin para afectarnos, hacer subir los precios y dividirnos… no permitiremos que esto ocurra”, advirtió. El plan entra en conflicto con la política climática de Alemania, que pretende eliminar el carbón para 2030, ya que sus emisiones son más intensas que con el gas.  Las tres centrales nucleares que permanecen activas en Alemania tienen una capacidad de 4 gigavatios y está previsto que desaparezcan de la red de suministro eléctrico a finales de este año. Su vida útil no se ampliará, ya que el gobierno llegó a la conclusión de que los obstáculos técnicos y de seguridad son demasiado altos. Antes de la invasión rusa, 55 por ciento de las importaciones de gas de Alemania procedían de Rusia. En los últimos días, el exportador de gas ruso Gazprom, compañía de control estatal, redujo los volúmenes de suministro a través del gasoducto Nord Stream 1 (NS1) que atraviesa el Mar Báltico hasta Alemania, culpando a las sanciones canadienses que dejaron varados en Montreal los equipos de bombeo que conserva Siemens Energy. 

Alemania y sus aliados en Europa rechazan las afirmaciones de Gazprom, argumentando que cualquier problema técnico es un pretexto para las represalias de Moscú contra las sanciones de la Unión Europea. Gazprom no ha utilizado rutas de gasoductos alternas para compensar el déficit de suministro a través del NS1. Los precios del gas en Europa, que ya se encuentran en niveles casi récord, se dispararon aún más la semana pasada en respuesta a los últimos recortes de suministro. El aumento de los precios de la energía alimenta la inflación y la crisis del costo de la vida en Europa, algo que los bancos centrales se esfuerzan por resolver sin que la economía entre en recesión. El canciller alemán, Olaf Scholz, calificó la dependencia que tiene el país con la energía rusa como “un error de la política económica alemana” y declaró a la agencia de noticias DPA que los gobiernos anteriores no crearon rutas alternas de suministro de gas. Alemania tiene previsto instalar cuatro terminales flotantes de gas natural licuado (GNL) y le dio prioridad al llenado de los tanques de almacenamiento que pueden utilizarse en invierno. Actualmente están llenos en 56 por ciento; Habeck quiere llegar a 90 por ciento en diciembre. Alemania reducirá el consumo normal en casi una quinta parte sin recurrir al racionamiento mientras sube el suministro de gasoductos noruegos y las importaciones. Sin embargo, esto dejará el abasto muy ajustado, en especial si es un invierno muy frío. Los analistas afirman que el almacenamiento alemán, si se llena al 90 por ciento, solo podrá cubrir dos o tres meses de consumo normal de invierno si se interrumpe por completo el suministro ruso. Alemania también introducirá un mecanismo de subasta para los usuarios industriales de gas, dijo Habeck. Las empresas que reduzcan su consumo serán compensadas, según declaró a Financial Times una persona familiarizada con los planes del gobierno, pero todavía no se finalizan los detalles. El año pasado, las centrales eléctricas alimentadas por gas representaron 15 por ciento de la producción de luz alemana. En mayo, el país tenía en la red de suministro 31.4 gigavatios de centrales de carbón y 27.9 gigavatios de gas. Los 10 gigavatios de carbón que se encuentran inactivos y se van a reincorporar a la red eléctrica representan poco menos del 5 por ciento de la capacidad total de producción alemana.