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‘Agatha’ arrasó con Piña Palmera, organización que atiende a discapacitados

El huracán Agatha acabó con el 90 por ciento de las instalaciones de Piña Palmera, organización civil ubicada en Zipolite, Oaxaca, la cual brinda atención a más de 500 personas con discapacidad de comunidades indígenas de la entidad. Voluntarios y colaboradores de este centro realizan todos los días trabajos de limpieza y escombro, después de que los salones y los cuartos quedaron bajo lodo y completamente inhabitables. Además, no tienen energía eléctrica ni agua potable. 

Flavia Anau, coordinadora general de Piña Palmera, lamentó que, en cinco horas, este fenómeno meteorológico echó abajo el trabajo de cerca de cuatro décadas de esta organización, que efectúa labores de rehabilitación e inclusión, en localidades de la costa y de la sierra sur de Oaxaca. “Destruyó 38 años de trabajo en pocos momentos. Tiró todo, tiró casas, llevó lo que había adentro, todos los insumos de trabajo, hablando de los más sencillos, como colchones, camas, ventilador, refrigeradores, toda el área pedagógica que teníamos también, se llevó todo, todo, todo. “El 90 por ciento de nuestras instalaciones fueron averiadas. Nosotros vivimos en un lugar caluroso, los techos son de palma, la mayoría de los techos fueron dañados, la casa se fue totalmente, y obviamente las estructuras de las casas se quedaron todas llenas de lodo, entonces hay que sacar el lodo, los caminos para dentro de la misma organización están todos enlodados todavía”, expuso. 

Paulina Montañéz, colaboradora de la organización, narró que los talleres y los centros para menores y adultos con discapacidad quedaron inservibles. También se perdieron libros, juguetes y todo el material para las terapias de niños con esta condición. “Éste es el trabajo central de Piña, tenemos cada miércoles una actividad que se llama intervención temprana, donde vienen los niños y las niñas y es un proceso de ir aprendiendo a través del juego. Se enseñan lenguas de señas, enseñamos también baile, y pues todo eso, aprender a través del juego. “Vienen niños y niñas con diferentes discapacidades, y pues todo nuestro material de trabajo aquí está perdido, en la ludoteca teníamos libros, juegos, y el 80 por ciento o hasta un poco más está perdido. El agua subió como metro y medio, entonces los libros, los juguetes y las pinturas, todo, se perdió ¿no? Que es nuestra herramienta de trabajo”, señaló. Flavia Anau explicó que en estos momentos Piña Palmera no puede operar, por lo que el proceso de rehabilitación e inclusión de cientos de oaxaqueños con discapacidad y sus familias, quedó interrumpido 

“Estamos ahora a marchas forzadas intentando limpiar, porque efectivamente, no podemos continuar con las actividades, ni las que teníamos aquí, ni ir a las comunidades, porque también nuestro transporte fue inundado. “El proceso fue interrumpido, definitivamente. Y también, obviamente las familias de estas personas, que también damos un proceso de seguimiento con ellos y ellas”, explicó. 

Los progresos de Toño Antonio Martínez Pacheco (Toño) – quien tiene discapacidad física – llegó hace ocho años a Piña Palmera, sin hablar ni valerse por sí mismo. Tras recibir terapias y rehabilitaciones en el centro; hoy es una persona independiente y un colaborador de la organización. Se mueve en una silla de ruedas a donde quiera y es el encargado de la tienda, la cual vende productos hechos en este centro por voluntarios y colaboradores, como aceite de coco, ropa, sal, bolsas, monederos y aves de madera. “Pues ahora estoy en la tienda, trabajo en la tienda, me capacité en papel reciclado, también pinto aves de madera. Antes, cuando llegué era muy tímido, no podía hablar, y acá pues me siento bien, ya voy a la calle solo, acá me vine a ser independiente. “Antes dependía de mi familia, que ellos me alzaran para bañarme y todo, pero ahora aquí gracias a Piña pues ya puedo hacer todo eso, bañarme, andar solo”, 

Toño reconoció que se siente triste al ver Piña Palmera prácticamente destruida, por el paso del huracán Agatha. “Da tristeza porque se perdieron muchas cosas. Sí, se perdió todo, el papel reciclado donde trabajaba también se fue, se llevaron la lámina, todo”, lamentó. El día del impacto del huracán – el pasado 30 de mayo – Toño y otras tres personas con discapacidad física, quedaron atrapados en este centro. Su rescate fue posible gracias a que los voluntarios los colocaron en tinas y lograron sacarlos del sitio, el cual registró una inundación de casi metro y medio de altura. “Encontramos una tina que nos permitió sacar a estas personas que tienen poca movilidad, que no se pueden mover, algunas tienen movilidad casi nula. Entonces, primero hicimos un viaje, metimos a Toño y a un compañero más, y con el apoyo de cuatro o cinco personas alrededor, sosteniendo la tina, el agua ya ahí nos llegaba un poquito arriba de la cintura, y ahí es cuando ya pudimos sacarlos de cuidados en dirección hacia la carretera, ya más para allá. “El primer viaje fue de dos personas, y regresamos por otras dos personas. Fueron dos viajes, fueron cuatro personas”, explicó el voluntario David Camarillo. 

¿Qué sigue para Piña Palmera? Flavia Anau estimó que Piña Palmera estará rehabilitada aproximadamente en seis meses. Reconoció que falta personal para llevar a cabo las labores de limpieza y remoción, por lo que pidió la colaboración de funcionarios públicos y elementos del Ejército. “Bueno, necesitamos verdaderamente muchas manos, necesitamos carpinteros, ingenieros, arquitectos, necesitamos gente de la Marina, del Ejército, para realmente remover todo y empezar la reconstrucción de los techos y de los espacios que fueron dañados”, expuso. Además, dijo que se necesitan recursos económicos, puesto que la reconstrucción de Piña Palmera costará cerca de cuatro millones de pesos.